Con la teoría plotiniana de la materia guarda íntima relación la de las nociones de potencia y acto, que se discuten en el tratado quinto. Estos términos, como se sabe, habían merecido una atención especial en la Metafísica aristotélica; eran, para Aristóteles, términos meramente correlativos, que indicaban en un caso la aptitud para ser y en otro la actividad. La cuestión, referida y aplicada por Plotino a la materia, estriba para él en decidir de una vez sobre el absolutismo de la expresión “ser en potencia”. ¿Cómo podría decirse de la materia, se pregunta Plotino, que es algo en acto? Y responde a la pregunta de manera tajante, apartándose también un tanto de la solución aristotélica: “La materia —dice Plotino de modo absoluto en el capítulo quinto— no es alguna cosa en potencia, sino todas las cosas en potencia; tampoco es ningún ser por sí misma, y lo que sea como materia no lo es en acto”. Esto equivale a subrayar, sin ambages de ninguna clase, el carácter siempre potencial de la materia; porque lo que la materia es, lo ha sido ya desde un principio y lo será siempre; no importa siquiera para ello las formas que a través del tiempo, haya podido recibir. “La materia era el no-ser, y eso es para siempre”. De todo aquello –de todas aquellas formas- de que la materia quiso revestirse, no ha conservado ni conserva nada. Lo que pueda parecer en acto es, dice Plotino, una imagen de algo engañoso en acto, pues si conviene que la materia se conserve y no perezca, habrá de conservarse como tal materia. Aunque pueda resultar paradójico, para que la materia realmente sea, tendrá que estar en todo tiempo —antes, ahora y después— sola y absolutamente en potencia. (Comentário de José Antonio Míguez de sua tradução espanhola (JMAP) das Enéadas II)