ENÉADA III, 9, 5 — A ALMA É ANÁLOGA À VISTA E À MATÉRIA

5. Hemos de considerar al alma como la vista, y a la inteligencia como el objeto visible. El alma es indeterminada antes de haber visto a la inteligencia y tiene una disposición natural para pensar. Guarda relación con la inteligencia, lo mismo que la materia con la forma.