| Los colores, sin embargo, no se hacen más pequeños, sino que se oscurecen; las magnitudes pueden, en cambio, hacerse más pequeñas. Con todo, hay en los colores y en las magnitudes un carácter común, que consiste, para los colores, en el oscurecimiento, y para las magnitudes, en la disminución de su masa. La magnitud disminuye en relación con el oscurecimiento del color. Lo cual se presenta con más claridad en una perspectiva de objetos varios: así, por ejemplo, un lugar montañoso en el que se ven profusión de casas, jardines y otras muchas cosas; visto claramente cada uno de los objetos, nos da la medida de todo el conjunto; pero cuando no se ofrece con distinción la forma de cada uno, nos volvernos incapaces de medir los objetos y de conocer el lugar en toda su extensión. Igual ocurre con los objetos próximos: cuando éstos son variados y se lanza sobre ellos una mirada de conjunto, sin atender para nada a sus formas, parecen tanto más pequeños cuanto más se haya ocultado cada uno de ellos a nuestra mirada; porque cuando se les ve a todos adecuadamente, se les mide también con exactitud y se conoce real y verdaderamente lo que son. Si se trata de objetos semejantes en magnitud y en color, nos engañamos al considerar su magnitud porque la vista no puede medirlos en todas sus partes; lo que hace entonces es deslizarse sobre ellos sin encontrar en cada uno ninguna diferencia que le fuerce a detenerse. De ahí que un objeto lejano pueda parecemos próximo; por la misma causa se reduce la distancia que hay entre él y nosotros. Por consiguiente, no se nos oculta la dimensión de los objetos próximos; y en cuanto a los objetos lejanos, cuando no puede seguirse el detalle de sus cualidades, no puede afirmarse tampoco hasta dónde alcanza su magnitud. | Los colores, sin embargo, no se hacen más pequeños, sino que se oscurecen; las magnitudes pueden, en cambio, hacerse más pequeñas. Con todo, hay en los colores y en las magnitudes un carácter común, que consiste, para los colores, en el oscurecimiento, y para las magnitudes, en la disminución de su masa. La magnitud disminuye en relación con el oscurecimiento del color. Lo cual se presenta con más claridad en una perspectiva de objetos varios: así, por ejemplo, un lugar montañoso en el que se ven profusión de casas, jardines y otras muchas cosas; visto claramente cada uno de los objetos, nos da la medida de todo el conjunto; pero cuando no se ofrece con distinción la forma de cada uno, nos volvernos incapaces de medir los objetos y de conocer el lugar en toda su extensión. Igual ocurre con los objetos próximos: cuando éstos son variados y se lanza sobre ellos una mirada de conjunto, sin atender para nada a sus formas, parecen tanto más pequeños cuanto más se haya ocultado cada uno de ellos a nuestra mirada; porque cuando se les ve a todos adecuadamente, se les mide también con exactitud y se conoce real y verdaderamente lo que son. Si se trata de objetos semejantes en magnitud y en color, nos engañamos al considerar su magnitud porque la vista no puede medirlos en todas sus partes; lo que hace entonces es deslizarse sobre ellos sin encontrar en cada uno ninguna diferencia que le fuerce a detenerse. De ahí que un objeto lejano pueda parecemos próximo; por la misma causa se reduce la distancia que hay entre él y nosotros. Por consiguiente, no se nos oculta la dimensión de los objetos próximos; y en cuanto a los objetos lejanos, cuando no puede seguirse el detalle de sus cualidades, no puede afirmarse tampoco hasta dónde alcanza su magnitud. |